
No quieren alumnos embelesados siguiendo las directrices del profesor.
Fuera magos de la escena que se escuchan a sí mismos cuando hablan.
Vetados los que esperen tomar apuntes durante todo el año. La Escuela
Libre de Actores nace con otro espíritu. De igual a igual. Del escenario
a las aulas. Actores y directores en activo transmitiendo su experiencia.
«Lo más interesante es enseñar y acabar aprendiendo».
Juan Diego pronuncia estas palabras en el hueco del rodaje en el que trabaja,
«una comedia divertidísima». Es uno de los que ha aceptado
el reto. Como hicieron Verónica Forqué, Magüi Mira,
Javier Maqua, Manuel Gutiérrez Aragón y Juan Echanove, entre
otros, cuando se lo plantearon. La idea partió de cuatro jóvenes
actores, Clara Sanchís, Balbino Lacosta, Paola Villegas y Concha
Milla. Un análisis del mundo de las academias y una conclusión:
«No había una escuela en la que grandes profesionales compatibilizaran
el trabajo y la docencia».
Lo que era una simple reunión de amigos se convirtió en el
principio de un guión que se estrena el 20 de octubre. Comenzaron
haciendo una lista de posibles candidatos. «Gente que conocíamos
y que pensamos les podía apetecer». Ninguno se resistió.
«Son gente cercana, con puntos de vista muy distintos y todos son
grandes comunicadores». Con la plantilla cerrada, sólo había
que buscar un hueco en las respectivas agendas. Y elegir el tema de trabajo
para cada uno de los talleres.
Porque aunque la formación va a ser, sobre todo, práctica,
también se han establecido un par de asignaturas fijas —el texto
y la interacción—, que se mantendrán a lo largo del año.
Estas las impartirán los artífices del proyecto; los maestros
irán desfilando por la escuela hasta junio.
Javier Maqua debuta el primero. El actor frente a la cámara.
Inicia su carrera docente, con nervios y un gran entusiasmo. «Si
no se hacen cosas nuevas cada día uno se aburre mucho». No
esconde sus temores, pero el director de Chevrolet se plantea la aventura
como una «forma de aprender».
«No queremos actores ya formados. Se trata de repetir lo que se da
en un rodaje. Personas con amplia experiencia y otras con menos»,
explica Clara. Prometen un año muy intenso, «que logre mover
muchas cosas». Con la pluralidad como método de trabajo: «Queremos
abrir muchas puertas, que haya diversos puntos de vista que cada uno elija».
Una de las razones que llevaron a Juan Diego a decir sí, sin pensárselo.
Hasta marzo no pasa por la escuela. Rodeado de compañeros a los
que conoce muy bien, espera dar lo mejor de su conocimiento en directo,
y, sobre todo, «jugar»: «Aquí no se trata de tener
paciencia. Sólo de jugar, pero con critica. Una vez has empezado,
ya sólo hay pasión». impartirá el taller Construir
un personaje. Lleva bien la responsabilidad. Incluso, le motiva. De
la Escuela Libre de Actores le gusta, por ejemplo, que no haya «metodología».
Una novedosa apuesta multidisciplinar en la enseñanza del arte de
actuar.
A la actriz Magüi Mira, veterana en lo de dar clase, le parece «muy
interesante» mezclar las visiones de los actores y los directores.
Ha titulado su taller Las emociones en la acción. Porque
a ella le apasiona «el contacto con otros actores».
Hace unos días Magüi conoció el local de la escuela
en compañía de Javier Maqua y tres de los impulsores. Primeras
conversaciones entre actores y directores. Diálogos en el lugar
en el que tendrán que pasar un nuevo examen, el de los alumnos.
Buenas vibraciones. Mucho diálogo.
Escuela Libre de Actores.
AMAYA GARCÍA
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